Biblioteca Sarmiento cumple 109 años

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A 109 años de la creación de la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento de Goya escribo estas palabras con alegría por la tarea desarrollada y agradecida a Dios por sostenernos en el tiempo a pesar de las crisis, especialmente, de la pandemia conocida por todos del COVID-19.También celebro que hoy se recuerde al gran maestro de América, Domingo Faustino Sarmiento, y en su homenaje festejemos el día del maestro.

Nuestra querida y centenaria Biblioteca Popular fue concebida y concretada por un grupo de docentes visionarios que ya en 1908 había constituido la Asociación de Maestros de Goya presidida por el inolvidable don Osiris Lorenzo González, quien merece todo el reconocimiento junto a su equipo de trabajo voluntario por la labor emblemática realizada cuando no existían las obras sociales, pero, sí, había docentes comprometidos con su tarea de enseñar y, por esa razón, se debía velar por su seguridad. Esa mirada contemplativa hacia esos maestros, que a pesar de los obstáculos que se les presentaba nunca desistían de lograr su meta: la de educar, es la que hoy nos sostiene como institución valiosa. La Asociación se encargaba, a través del mutualismo, de brindar protección a docentes asociados dando cobertura a problemáticas sociales como la inestabilidad laboral, la salud, la discapacidad y la muerte.

Así, el 11 de septiembre de 1911, ante la importancia de contar con material de estudio y de formación académica inicial, esta Asociación creó la Biblioteca Popular, precisamente, en el día del maestro y en homenaje al gran maestro Domingo Faustino Sarmiento (San juan 1811-Asunción del Paraguay 1888), ya que para los docentes fue el ejemplo concreto de esta loable tarea.

Hoy, como don Quijote en aquella España devastada, con el idealismo a flor de piel y las ganas de cambiar la realidad reinante, desde siempre y más aún desde el 16 de marzo los docentes hemos puesto de manifiesto el sentido común, la inteligencia y la posibilidad de adaptarnos a la nueva realidad, sin bajar los brazos. Nunca hemos pedido que nos relegaran de nuestra función, no nos negamos a usar las nuevas Tecnologías de la comunicación y la Información para dar las clases, no dijimos no a dejarnos invadir en nuestra vida familiar, privada, con tal de aprovechar el momento de conectividad de los estudiantes, y, así llegamos a estar trabajando las 24 horas del día sin descanso, sin sábado ni domingo y menos feriado. Nuestra tarea no fue fácil ni lo es ahora, tuvimos que conseguir el compromiso de las familias y de las autoridades, no podíamos permitir que el sueño de Sarmiento se diluyera en los avatares de un mundo posmoderno y ante una pandemia que nos desequilibra emocionalmente. Nada de pensar en uno mismo, nada de privilegiar el descanso o la familia, sólo ofrecer lo mejor de sí como docentes para continuar formando sistemáticamente a los ciudadanos argentinos que con el ejemplo esperamos que se esmeren por seguir sosteniendo los ideales de libertad e independencia en nuestra patria soberana.

Ya lo expresé hace unos años, y hoy vuelvo a decirlo, es mi deseo que los docentes y los futuros docentes no olvidemos la digna labor para la que nos formamos y que de nosotros depende, en gran parte, la responsabilidad de preparar ciudadanos libres, independientes y capaces de construir la identidad nacional para preservar el futuro de nuestro país y por qué no del continente. En este año 2020 dedicado merecidamente al Gral. Manuel Belgrano, también podemos revisar su vida y su obra, y encontrar en ese recorrido claros ejemplos sobre la imperiosa necesidad de la educación sistemática pública, gratuita, destinada a mujeres y varones, nativos e inmigrantes, infantes y adultos.

Hoy, además de mirar e imitar las actitudes y obras de Sarmiento, del General Belgrano, del profesor Osiris González, nos tenemos a nosotros mismos ante una situación novedosa, ante la angustia por la presencia irruptiva del COVID-19 que nos ha cambiado la perspectiva de la modalidad de la labor docente, pero no ha podido impedirnos continuar con la misma. Con presencia remota, con distanciamiento social, con visitas esporádicas y respetando rigurosamente el protocolo de sanidad llegamos a los estudiantes, ofrecemos educación, “que es lo menos material que existe, pero lo más decisivo en el porvenir de los pueblos porque es su fortaleza espiritual”, como expresara Ernesto Sábato en su obra Antes del fin (1999).

A lo largo de los años muchas utopías han sido futuras realidades, los docentes lo demostramos día a día, desde tiempos inmemoriales y, sobre todo, en épocas de incertidumbres. Sigamos alimentando la utopía porque como Eduardo Galeano nos dice: “la utopía nos sirve para caminar” y caminando damos los mejores pasos hacia la inmensa y necesaria utopía: la educación sistemática formadora de personas íntegras.

¡Felices 109 años, querida centenaria Biblioteca Popular Sarmiento de Goya! ¡Feliz día, colegas admirados! ¡Celebremos la Vida cuidándonos entre todos y unos a otros!

Muchas gracias.

Prof. Marisa Laura Báez, Presidente Consejo Directivo B.P. Sarmiento-Goya

Septiembre de 2020

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