Lionel Messi hizo historia y marcó otro récord: siete veces goleador de la Liga de España

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Aún con cifras por debajo de sus temporadas anteriores, la Pulga marcó dos goles en el 5-0 de Barcelona ante Alavés para quedarse con el Pichichi y una marca que será muy difícil de igualar.

El final de La Liga encontró al Barcelona a puro gol en el estadio Mendizorroza. Florecieron los pibes Ansu Fati y Riqui Puig, especialmente. Hubo juego asociado y variantes ofensivas, sin hay rastros de un equipo que “deja mucho que desear”, como había remarcado Lionel Messi después de la derrota ante Osasuna, el día de la consagración del Real Madrid. Enfrente, claro, hubo un rival (Alavés) que no presenta equivalencias. Pero no deja de ser otro extraordinario domingo del crack rosarino. Por esas dos dianas -como dicen en España- que confirman su luminosidad en la constelación de los grandes goleadores. Por ese doblete que lo hizo gritar 25 tantos y le valió otro récord que promete perdurar por muchos años: ser el futbolista que más veces fue el goleador de la Liga de España.

Nunca antes hubo un jugador capaz de alcanzar la marca que conquistó Messi este fin de semana: su séptimo Pichichi, el nombre del trofeo que entrega anualmente el diario Marca y está inspirado en Rafael Moreno, artillero del Athletic Bilbao entre 1910 y 1920. Karim Benzema (21 goles) ni siquiera convirtió esta tarde-noche ante Leganés y Messi superó a Telmo Zarra, el top scorer vasco, que media docena de veces se llevó el premio. Y ya había pulverizado las marcas de otros próceres del pasado: Quini Alvarez, Alfredo Di Stéfano, Hugo Sánchez y Ferenc Puskas.

Es la cuarta vez consecutiva que Leo gana el galardón reservado para los reyes de la contundencia, igualando otra marca histórica, la del mexicano Hugo Sánchez. En esta oportunidad, Messi alcanzó los 25 goles. No superó las tres decenas en La Liga, como en los últimos tres años: había anotado 36 en 2018/2019, 34 en 2017/2018 y 37 en 2016/2017. El objetivo individual, de todos modos, está cumplido.

Una rareza: si se toma en cuenta toda la década (2010-2020), computando además los partidos del resto de las competencias, se trata de su peor promedio de efectividad, 0,78, con 30 gritos en 42 partidos. Siguen siendo números notables, pero La Pulga nos tiene acostumbrados a cifras superiores. Todavía le queda la Champions por delante para mejorar su registro individual.

En el partido se sumaron otros dos récords. Messi llevó hasta el número de 1.000 su participación en goles del Barcelona, entre sus propios impactos y sus pases; y quebró la marca de Xavi con la camiseta blaugrana con la asistencia para Ansu Fati: 21 cesiones suyas en esta temporada terminaron en festejos de sus compañeros.

Los goles de Messi ante Alavés llegaron por decantación. Le había sacado lustre al palo con un zurdazo a colocar desde media distancia. Fue el tercer tiro en los caños de Roberto Jiménez. Antes, el chiquilín Puig y el chileno Vidal habían rematado al horizontal. Después Leo asistió a Ansu Fati para abrir la cuenta y el suyo llegó gracias a una asistencia de Riqui. Anticipó a los centrales del Alavés, quebró cintura, engañó al arquero y definió con comodidad.

Los pibes de La Masía, aquella en la que creció Messi, mostraron el camino. A fin de cuentas, Messi necesita ser rodeado con frescura, como sucede en la Selección Argentina. Leo no puede cargarse él solo el equipo al hombro. La responsabilidad debe ser compartida. Y el segundo gol, el quinto del Barça, llegó tras una combinación entre Frenkie de Jong y Jordi Alba. La apertura del holandés derivó en un centro atrás del lateral y una resolución de primera, a un toque, del astro argentino.

Fueron entonces a lo largo del campeonato para Messi 15 goles de jugada, 5 de penal y 5 de tiro libre; 19 en el Camp Nou y 6 fuera de casa. El de este domingo resultó su segundo doblete (el anterior había sido el año pasado contra Valladolid, el 29 de octubre). Después, firmó un póker (versus Eibar, el 22 de febrero) y dos hat-trick (ante Celta de Vigo, el 9 de noviembre y frente a Mallorca, el 7 de diciembre).

Sus definiciones se repartieron en 16 de los 33 partidos que jugó en el campeonato con 13 triunfos, 1 empate y 2 derrotas.

Esta vez, la cámara de la televisión captó una charla amable entre Messi y Quique Setién, el cuestionado técnico que depende, en definitiva, de la suerte del Barcelona en la Champions. Y las declaraciones del capitán tuvieron un tono diferente al que utilizó tras la caída del jueves frente al Osasuna en el Camp Nou.

“Lo más importante es la actitud. El juego irá llegando. Hoy se vio otra cosa, era un partido difícil. El equipo respondió… La actitud, el compromiso… Todo mejoró”, afirmó Messi, quien no gambeteó el frente de crisis que se gestó después del triunfo del Real Madrid ante Villarreal y la 34ª liga de los merengues, pero sobre todo de la lamentable actuación de Barcelona en casa ante Osasuna.

“Hicimos autocrítica en el vestuario. Dimos un gran paso en actitud. No hicimos una gran temporada”, admitió. Y cerró: “Necesitamos un poco de tranquilidad antes de jugar con Napoli. No hay más que hablar. Hay que demostrar que dimos un cambio. Todos debemos ser conscientes de que debemos ser más regulares, todos los partidos, los 90 minutos”.

Nunca un discurso de Messi pasa inadvertido. Tomarán nota el presidente Josep Bartomeu, el técnico y los jugadores. Leo sabe, en definitiva, que no saldrá indemne por más récords que haya roto esta temporada si al final del camino no levanta la Orejona.

 

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