Jair Bolsonaro con coronavirus: una fuerte reacción mediática y política, pero con un acotado impacto popular

166

Una fuerte reacción mediática y política, pero con un acotado impacto popular. Así fue recibida, por una sociedad sumergida en la angustia causada por la pandemia la noticia de que el presidente Jair Bolsonaro fue infectado por el coronavirus.

Según residentes de Brasilia, San Pablo y Río de Janeiro consultados por la prensa la entrevista en la que Bolsonaro anunció la infección, en la que indicó que estaba en excelente estado y que había ingerido dos veces hidroxicloroquina, una droga sin eficacia comprobada para tratar Covid-19, quitó dramatismo al anuncio. Además, para muchos, las noticias de contagio de seres queridos, familiares o amigos, ya se convirtió en un dato cotidiano, debido a la escala industrial de infecciones reportadas en Brasil.

En la entrevista, transmitida por tres canales de TV, el mandatario volvió a predicar en favor del uso de hidroxicloroquina, dijo que había tomado dos dosis y posteriormente posteó en redes sociales una foto ingiriendo un comprimido, sugiriendo que era de la droga usada para tratar la malaria.

Bolsonaro pasó el día descansando en la residencia presidencial, tras una jornada en la sintió cansancio y padeció fiebre de 38 grados, según dijo.

A la angustia de los brasileños con los más de 65.000 muertos provocados por el Covid-19, con los más de 1,6 millones de infectados, con los efectos de la caída de ingresos, pérdida de empleo y destrucción de oportunidades ocasionados por la pandemia, un Bolsonaro inclemente se encargó en los últimos meses de sumar otras angustias, al incitar la división política atacando gobernadores y alcaldes e insuflar manifestaciones antidemocráticas. También se peleó con dos ministros de Salud, el de Justicia, medio Congreso y jueces de la corte suprema.

Pese a esa conducta, gobernadores, legisladores, mandatarios extranjeros, periodistas críticos y, claro, simpatizantes de su turbulenta gestión, expresaron solidaridad con el mandatario y le desearon pronta recuperación, y algunos analistas también manifestaron esperanza de que el presidente cambie su forma de relacionarse con la enfermedad, cuyos efectos destructivos minimizó persistentemente.

Una excepción fue la columna del destacado periodista Hélio Schwartsman en Folha de S.Paulo titulada “Por qué aliento que Bolsonaro muera”, en la que afirmó que “el presidente prestaría con la muerte el servicio que fue incapaz de prestar en vida”. La opinión llevó al ministro de Justicia, André Mendonca, a pedir una investigación a la Policía Federal.

Otros en tanto, levantaron dudas sobre la veracidad de algunas de las declaraciones de Bolsonaro sobre la ingesta de hidroxicloroquina, droga considerada insegura para pacientes de riesgo y sin efecto comprobado para tratar Covid-19.

“¿Se podrá mostrar la orden de algún profesional médico que haya recetado al presidente hidroxicloroquina?”, preguntó un analista y habitual crítico de los actos del gobierno brasileño.

En tanto, periodistas nucleados en la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, por sus siglas en portugués) llevaron una demanda contra Bolsonaro al Supremo Tribunal Federal (STF) por haber reunido a periodistas junto a él sabiendo que estaba infectado.

“Rompiendo el aislamiento recomendado por los médicos, recibió periodistas de medios que considera alineados con sus políticas para informar personalmente que está contaminado con el coronavirus (…) No es posible que el país asista sin reacción a sucesivos comportamientos que van más allá de la irresponsabilidad y configuran claros delitos contra la salud pública”, dijo la ABI en una nota.

La reconocida columnista de O Globo Miriam Leitao, una de las periodistas más prestigiosas de Brasil, lo resumió en pocas palabras, no sin antes desear a Bolsonaro una pronta recuperación. “Nada convence al presidente a tener una actitud responsable ante la Covid-19”, dijo.

Deja tu comentario

Los comentarios están cerrados.