Los mercados y el largo camino a octubre

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El Frente de Todos tendrá que hacer un esfuerzo muy grande para convencer a los mercados de que no entrarán en cesación de pagos. También resta saber si el paquete de medidas del gobierno será suficiente.

Luego de la contundente victoria de Frente de Todos ante Juntos por el Cambio en las PASO, los mercados tuvieron una intensa semana. Con el resultado de las elecciones, el dólar se disparó automáticamente superando el valor de $60 para cerrar la semana en torno a $58. El riesgo país tuvo una historia similar acercándose a los 2000 puntos básicos para finalizar luego descender cerca de los 1600. Por otro lado, el BCRA subió 10 puntos porcentuales la tasa de Leliq en torno a 75% en un intento por frenar la escalada del dólar. ¿Por qué el mercado tuvo esta reacción?

En primer lugar, más que una reacción, fue una sobre reacción; es decir, exagerado. Luego de los resultados de la PASO, el mercado da por ganador de las elecciones a Alberto Fernández y no cree que este candidato realice las reformas estructurales que el país necesita y también pone en duda el cumplimiento con el programa del FMI; es decir, ve riesgo de default en la fórmula Fernández – Fernández. La oposición tendrá que hacer un esfuerzo muy grande para convencer a los mercados de que no entrarán en cesación de pagos. Para agregar más incertidumbre, el mercado desconfía de quién gobernará realmente, ¿Alberto Fernández o Cristina Fernández de Kirchner? Pueden ser dos argentinas muy distintas. Lo más probable (si gana la fórmula FF) es que sea un híbrido.

Sin embargo, por el lado del oficialismo, no dan la batalla por perdida y están dispuestos a revertir la situación. Si bien luce poco probable, Argentina ha demostrado más de una vez que todo puede ocurrir. De esta manera, luego de una mala conferencia de prensa por parte del Presidente el día lunes, se rectificó y preparó un paquete de medidas, de tinte populista, pero con el objetivo de recuperar el famoso “voto bronca”.

Entre las medidas anunciadas se pueden destacar el aumento de un 20% del piso y la deducción especial a partir de los cuales pagan el impuesto los jubilados y los empleados en relación de dependencia, incremento del salario mínimo, mayor plazo a las Pymes para pagar deudas, becas progresar, eliminar el IVA para alimentos de la Canasta Básica, congelamiento de los créditos UVA hasta diciembre, entre otros. Con estas medidas, el oficialismo sí muestra haber escuchado el reclamo de las urnas.

El masivo voto a la fórmula FF no representa una “ola de izquierda”, sino una queja de que cuesta llegar a fin de mes. Por esta razón, el paquete de medidas anunciado. ¿Será suficiente?

En principio luce que el respiro que puedan traer estas medidas es muy poco. El efecto de la devaluación post-PASO hará que la inflación licue rápidamente estos beneficios. Las estimaciones ya hablan de una inflación en agosto del 5% mensual y en septiembre del 7%. Lidiar con estas magnitudes inflacionarias en los días previos a la elección será complicado. Además, daría la sensación de que las medidas han llegado tarde, que sumado a la tibieza de los anuncios queda gusto a poco. El desafío para Juntos por el Cambio es enorme.

En el medio de todo esto, una población pendiente del dólar a cada hora.El oficialismo, probablemente con ayuda de la oposición, intentarán mantener el tipo de cambio en torno a $60. Un dólar estable en ese nivel beneficia tanto al gobierno como a la oposición. Al Gobierno porque habría estabilidad cambiaria hasta las elecciones. A la oposición, le interesa que el tipo de cambio no sufra de mucha presión para que el BCRA no haga uso de las Reservas Internacionales para controlar al dólar.Alberto Fernández tiene bien claro la importancia de heredar un gobierno con la mayor cantidad posible de reservas netas. En este punto, pareciera haber una tregua.

Quedan alrededor de setenta largos días para las elecciones primarias, donde es fundamental que tanto Gobierno y oposición sean prudentes en sus declaraciones para traer calmas a los mercados. Es sumamente importante que el tipo de cambio esté lo más tranquilo posible, porque cada devaluación es sinónimo de incremento de pobreza.

(*) Economista jefe de la Fundación “Libertad y Progreso”.

 

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