Elecciones 2019: la llave de la Rosada la tienen los “anti”

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Los que quieren que pierda Macri son tantos como los que quieren que pierda Cristina.

Que el espanto une tan o más a menudo que el amor es cosa sabida. La hipótesis se verifica, por ejemplo, al repasar el comportamiento de los votantes vernáculos. En 2003, Néstor Kirchner emergió triunfador porque la mayoría no quería otra vez a Carlos Menem en la Rosada. En 2015, Mauricio Macri perdió con Scioli en las PASO y en primera vuelta, pero en el balotaje el rechazo al kirchnerismo pudo más.En este 2019 los “anti” volverán a ser decisivos. El tema es los “anti” qué.

A horas del cierre de las alianzas (este miércoles a las 24) y diez días para el cierre de las listas (sábado 22), queda cada vez más claro que aquellos que apostaron a la polarización tenían razón.

El razonamiento siempre fue el mismo: un núcleo duro de un 25% a un 30% votaría al Presidente fueran cuales fueran las circunstancias y otro tanto haría lo propio por Cristina Kirchner, y la clave estaba en cómo convencer a ese tercio que no seguía ni a uno ni a otro.

Por un tiempo, digamos entre marzo y mayo, pareció que la avenida del centro iba a poder ser asfaltada por el peronismo no kirchnerista. Massa, Urtubey, Pichetto y Schiaretti sumaron sus porotos y cuando encima Lavagna decidió lanzarse muchos pensaron que de ahí surgiría el tercero en discordia.

El final de la historia terminó de saberse este martes a la tarde con la sorpresiva noticia de la estratégica conformación de la fórmula oficialista.

Hoy por hoy, Lavagna consensúa sólo con sí mismo. Urtubey no llegó a traspasar las fronteras salteñas. Schiaretti se fue de vacaciones. Massa pasó de pretender la presidencia a preocuparse por el destino de una intendencia, indeciso como nadie (y castigado por ello, ya que seguramente quedará subsumido en el kirchnerismo).

Y la nominación a vice de Pichetto superó o al menos equiparó el golpe de efecto que dio Cristina cuando se escondió tras Alberto Fernández.

Resumen: el tercer sector ya no existe.

Más que nunca ésta será una elección entre Mauricio y Cristina. Los dos dirigentes políticos más poderosos del país. Y también dos de los de mayor imagen negativa, el aspecto que asoma clave a la hora del resultado final.

En ese costado, la pelea arranca pareja. De acuerdo a una encuesta realizada por Synopsis, los anti Cristina son tantos como los anti Macri. “¿Cuál de estos candidatos usted no quisiera que gane la elección?”, les preguntaron a 2.254 personas. El 46,5% dijo que el Presidente. Y exactamente el mismo porcentaje dijo que la actual senadora.

Hay más. Un 76,6% de los que quieren que pierdan los Fernández cambiaría su voto si así se garantizan que eso suceda. El 75,5% de los que quieren que pierda Macri haría lo mismo. Empatados de nuevo.

En esa encuesta, con los indecisos proyectados, el Presidente ganaría por un punto en el balotaje.

La grieta se ve más profunda que nunca. Hacedores y asesores de campaña saben que nadie saltará de una orilla a la otra y el tema será quién pueda llevar más disconformes a su molino: les resultará más sencillo convencerlos poniendo el acento en el defecto ajeno más que en la virtud propia.

Unos hablarán básicamente de las impericias económicas del Gobierno y otros alertarán con la posibilidad de volvernos Venezuela. Quien mejor logre explotar el temor al otro terminará festejando en noviembre tras el prácticamente seguro balotaje.

Los “anti” tienen en sus manos, más que nunca, la llave de la Rosada.-

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