La premier británica logra que su gobierno avale un polémico plan de divorcio de la Unión Europea

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Después de cinco horas de apasionado debate, el gabinete de la primera ministra Theresa May aprobó este miércoles el “draft” (borrador) del acuerdo de divorcio con la Unión Europea. La premier lo informó en una corta declaración, en nombre de los “intereses nacionales”. El jueves lo presentará en la Cámara de los Comunes. Pero nadie descarta en estas horas que los euroescépticos intenten un voto de confianza contra la primera ministra por las reales divisiones y resentimientos que esta decisión generó en su gabinete, sus parlamentarios y el mantenimiento del statu quo.

Sola, sin aceptar preguntas, agotada y tras unos de los peores debates que recuerde su gobierno, la primera ministra dijo que “esta decisión estará bajo intenso escrutinio y habrá días muy difíciles delante nuestro”.

Esta aprobación es el comienzo de un largo camino para poner en marcha el divorcio, que deberá ser aprobada por el Parlamento británico. Pero también el europeo, el Consejo Europeo y los parlamentos de los 27 países de la Unión. En cualquiera de esos pasos puede ser rechazado y la posibilidad de una salida sin un acuerdo puede resurgir. Pero Gran Bretaña podría conseguir una cumbre con la Unión Europea en noviembre y el Parlamento británico votar el acuerdo antes de Navidad.

Discusiones. El premier de Irlanda, Leo Varadkar, toma el escenario en Dublin para referirse al Brexit (AFP).

En su interpelación parlamentaria antes del histórico encuentro, May volvió a rechazar la idea de un segundo referéndum.Ella descartó una nueva consulta pero nada dijo sobre una eleccion general. Un segundo referéndum no puede ser descartado al final del camino.

Los nacionalistas escoceses denunciaron en la Cámara de los Comunes otra evidencia. May está buscando que no haya enmiendas parlamentarias al draft, que debe votar la Cámara de los Comunes. “Es vergonzante que este gobierno esté buscando que no haya enmiendas de la oposición, efectivamente amordazando la soberanía del Parlamento, jugando sucio con los procedimientos”, denunció el diputado nacionalista escocés Ian Blackford, el líder del SNP.

“Es un mal acuerdo”, dijo el líder liberal demócrata Vince Cable. Este es el clima que ella deberá confrontar en su proceso de venta del acuerdo, que ni siquiera convence a su partido en guerra civil. El laborista Long Bayleu dijo que Theresa May tiene “la obligación moral” de llamar a una elección general si no consigue un acuerdo parlamentario para el Brexit.

Delegado. El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, durante una rueda de prensa en Bruselas (AP).

El más difícil trabajo para May ahora es vender su paquete al DUP, el partido democrático unionista, que es quien la mantiene con sus 12 votos en el poder porque carece de mayoría parlamentaria. El encuentro con su líder, la irlandesa Arlene Foster, será esta misma noche. El DUP tiene una sola pregunta: si las reglas del acuerdo serán diferentes para Irlanda del Norte respecto del resto del reino. Si así sucediera, con la unión aduanera sine die con Europa y el mercado único para Irlanda, ellos son los que pueden derrocarla. “Ella no puede permitir la división de Gran Bretaña mediante divergencias regulatorias”, dijo la líder del DUP. La suerte de May está en mano de los euroescépticos Brexitiers y los proeuropeos conservadores, que se han unido en la idea que este acuerdo es una “rendición a Europa”.

El diputado conservador Mark Francois dijo que, según su punto de vista, “no es posible matemáticamente” que el acuerdo de May pueda pasar la Cámara de los Comunes”. “Hay muchísimos colegas realmente muy poco felices con este acuerdo”, alertó.

El debate en el gabinete fue feroz con amenazas de renuncias. Pero hasta ahora nadie se ha ido. El gabinete ha quedado más dividido. Al menos 10 ministros estaban en contra del acuerdo pero decidieron en “colectiva responsabilidad” apoyarlo. Por eso se esperan renuncias. El clima en el interior del gabinete es aún peor que el que existió cuando ella obtuvo el Modelo Chequers, una formula de consenso, según diputados conservadores.

Con las filtraciones sobre el impacto que va a tener el acuerdo en la economía, los empleos y la imposibilidad de hacer los acuerdos de libre comercio prometidos por los Brexitiers, la bronca no solo crece entre los conservadores sino entre los laboristas. Para el legislador laborista David Lammy, que apoya la campaña de un voto de la gente, este “acuerdo atroz” solo va a fortalecer el llamado a un segundo referéndum.“Nadie que votó por el Brexit quiere entregar en Gran Bretaña el control y dejar a la gente más pobre. Esto significa pagar 50.000 millones de libras esterlinas por un divorcio y no recibir nada a cambio”, explicó.

Fue él quien hizo la pregunta que todos se hacen: “¿Los diputados se deben preguntar si este acuerdo es mejor que quedarse en la Unión Europea?”.

El ex primer ministro Tony Blair fue terminante. “No es un compromiso sino una capitulación. Esto es Brexit en teoría pero continúa atado a Europa en la realidad. Mas allá de lo que la gente votó, esto seguramente no es” dijo.

El aristocrático Brexitier Rees Mogg, que sueña con reemplazar a May, alertó que no votará a favor del acuerdo del Brexit, entre otros argumentos porque “Irlanda del Norte va a ser tratada de una manera diferente al resto del reino”. Este es el primer indicio de que los euroescépticos rechazarán el acuerdo en el Parlamento británico y un voto de confianza en marcha contra la premier.

Pero esta traumática historia recién comienza y al Brexit le falta un largo camino para ser aceptado.Una campaña para un segundo referéndum está en marcha y lo encabeza el ex premier Tony Blair.

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