Aquellos cracks de la 92 que ahora miran a Schwartzman desde abajo

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Argentina es un país con gran historia si se refiere a la formación de jóvenes tenistas. Pocos años atrás, la generación de 1992 ilusionó a propios y ajenos, por cantidad y calidad, que podían llegar a emular lo realizado por La Legión algunos años antes. Algunos de los pertenecientes a esta fructífera camada eran Andrea Collarini, Facundo Argüello, Federico Coria y Diego Schwartzman. 

Ese grupo de chicos viajó por todo el mundo en sus tiempos de juniors dando muestras de que Argentina podía tener, a largo o a corto plazo, una buena cantidad de jugadores peleando por las principales posiciones del ranking. Así, en 2008 el correntino Velotti se impuso sobre Collarini en la final de Roland Garros y en esa misma edición Olivo y Argüello llegaron a los cuartos de final. Meses después, Collarini, Argüello y Velotti fueron subcampeones mundiales Sub 16 en San Luis Potosí.

Sin embargo, esa talentosa generación de jugadores no pudo realizar (aún) la transición al circuito profesional de una manera exitosa. El único que se destacó fue Diego Schwartzman, uno de los más tapados y quizá uno de los chicos de los que no se esperaba tanto. El dio un enorme salto de calidad en las últimas dos temporadas y después de quedar a sólo un puesto del top ten, cerró su temporada 2018 en el 17° lugar del ranking mundial.

Entonces, ¿qué factores influyeron para que una de las generaciones más promisorias no haya podido surgir en forma definitiva? Lo explicaron algunos de los propios protagonistas en el challenger de Buenos Aires.

“Nuestra camada fue una de las mejores; fue muy buena. Era demasiado competitiva. A todos nos sirvió para saber dónde estábamos parados. Pero mirá dónde terminó Diego… El era el más tapado y terminó siendo el mejor de todos”, le dijo Argüello a Clarín.

El cordobés, 219° del mundo estuvo a punto de meterse en el lote de los 100 mejores en 2014, pero las presiones fueron demasiado para lo que él aspiraba. “Cuando tuve mi mejor posición en el ranking no era lo maduro que soy ahora con 26 años. Es muy distinto jugar junior que profesional; acá jugás por plata y nadie te regala nada. Ser N° 1 junior no te garantiza ser bueno a nivel profesional”, señaló.

En cuanto al crecimiento de Schwartzman, aseguró: “A mí no me sorprendió, para nada. El flaco se mataba todos los días y sabía qué quería hacer. Se propuso estar más arriba y lo iba a estar; mentalmente es muy bueno. Quizá no sea tan vistosa su manera de jugar, pero su mentalidad lo ayuda muchísimo”.

“Esta camada fue muy útil para todos porque a los que veníamos de abajo nos sirvió para no rendirnos y pelearla siempre. Eramos siete u ocho en buen nivel y eso nos potenciaba”, contó Federico Coria. El hermano menor de Guillermo, 322° del mundo, ocupó el 223° puesto el año pasado. Sin embargo, una suspensión de dos meses por parte de la Unidad de Integridad del Tenis por no denunciar arreglos de partidos lo paró en seco justo en su mejor momento.

También habló Andrea Collarini. “Lo que hicimos de juniors fue muy lindo. Pero hay muchos factores que influyen en la transición al profesionalismo. La plata, por ejemplo, es preponderante. No para ponerla abajo del colchón sino para tener un grupo de trabajo estable durante todo el año. Si viajás con un entrenador, es imposible no mejorar. No es una excusa sino una realidad”, aseguró.

No fue y no es fácil el panorama para él. A pesar de haberse ubicado en el 186° puesto del ranking en 2014, su realidad lo sitúa en el 308° lugar.

Respecto al gran presente de Schwartzman, Coria y Collarini también coincidieron en que “tiene una mentalidad increíble”. “Hasta cuando jugábamos a la play era un estratega tremendo. No le gusta perder a nada y eso se nota a la hora de jugar al tenis”, aseguró el santafesino.  

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