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Los peritos y el juez coinciden. El joven murió ahogado en el río y permaneció desde agosto hasta octubre en el agua.

El 24 de noviembre de 2017 el juez federal Gustavo Lleral se enfrentó a decenas de periodistas congregados y ansiosos afuera de la Morgue Judicial de Buenos Aires. El magistrado sintetizó las conclusiones a las que habían llegado 55 peritos, incluyendo entre ellos a los de parte, de manera unánime: Santiago Maldonado se ahogó.

Según el trabajo realizado por uno de los más prestigiosos cuerpos forenses jamás reunidos por una misma causa, el joven falleció por sumersión en las frías aguas del sur. “Los peritos arribaron a ciertas conclusiones por unanimidad, estableciendo que la causa de muerte de la persona hallada en el río Chubut, identificada como Santiago Maldonado, falleció por sumersión en las aguas del río, coadyuvado este ahogamiento por hipotermia”, señaló el juez. “Asimismo se estableció en base a métodos científicos internacionales que el cuerpo permaneció bajo el agua más de 73 días”, agregó Lleral. “Se estableció que el cuerpo permaneció todo el tiempo bajo el agua”, cerró.

El estudio también determinó que el cuerpo de Maldonado no presentaba señales de “arrastre” o violencia, descartando de este modo que pudiera haber sido golpeado o trasladado hacia algún sector para luego ser reubicado en el caudal, tal como especulaban algunos sectores.

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Además, un informe solicitado por el magistrado a investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, estableció que las especies de algas encontradas en la cavidad cardíaca y otras partes de su cuerpo y ropas, coincidían con las que fueron recogidas por los expertos desde el río en diciembre. En otras palabras, esa fue el agua y ese fue lugar en el cual murió Maldonado.

Los testimonios de los efectivos de Gendarmería Nacional que alcanzaron la orilla del Chubut el 1 de agosto de 2017 para despejar el corte sobre la Ruta 40 y repeler el ataque de los militantes fueron coherentes y similares respecto de lo que pudieron observar. Todos negaron haber tenido contacto físico con los militantes mapuches. Incluso el gendarme Neri Robledo reconoció que le había lanzado una piedra a un desconocido la cual impactó en su espalda. Entre los mapuches nunca denunciaron este hecho en particular.

En líneas generales, llegaron bastante después que los militantes al sector y la vegetación impedía ver con claridad el panorama. Quedó probado que los equipos que cargaban los efectivos resultaban demasiado pesados para seguir a buen ritmo a los militantes jóvenes y livianos. Los propios mapuches aceptaron que siempre existió una importante distancia entre ellos y los gendarmes.

Para cuando los efectivos alcanzaron la orilla, la mayoría de los militantes había cruzado o estaba prácticamente del otro lado. Los testimonios mapuches hacen entender que el último en tocar la orilla opuesta fue Lucas Naiman Pilquiman quien también fue la última persona en estar con Maldonado.

Un documento de la APDH firmado por los abogados Carlos Gonzalez Quintana y Fernando Cabaleiro enviado a la Comisión Internacional de Derechos Humanos, indicaba que un mapuche al que designaron como Testigo E para proteger su identidad, había visto cómo Gendarmería Nacional se llevaba detenido al tatuador. El Testigo E era Naiman Pilquiman.

Tal como adelantó Clarín el 20 de octubre del año pasado, el joven en realidad había observado algo muy distinto. El 19 de diciembre pasado ante el juez Lleral, Naiman Pilquiman contó que dejó a Maldonado solo y escondido junto al río Chubut. El testimonio del mapuche coincide con el del músico chileno Nicasio Luna quien tampoco observó a Maldonado detenido por los efectivos.

La madre de Naiman Pilquiman le detalló al juez Lleral que ella, su hijo y un grupo de personas recorrieron esa misma noche las orillas del río buscando a Maldonado.

“Su duda era si se había ahogado o seguía por ahí escondido”, concluye una importante fuente judicial consultada por Clarín. “Después fueron cambiando la versión, le sumaron elementos como la camioneta que se lo llevó”, explica. Miembros de la Justicia en Esquel y del Gobierno Nacional coinciden en que los mapuches sabían desde el principio que Maldonado no fue detenido y que en las horas posteriores se armó la versión de la Desaparición Forzada con ayuda de militantes K, Izquierda y de Derechos Humanos. “Lo demás fue relato”, dice una voz muy calificada de la justicia.

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